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miércoles, diciembre 18, 2013

Codependencia, Pereza y Lujuria.

¿Hacemos la parte del trabajo que nos corresponde en los grupos a los que pertenecemos, o esperamos cómodamente a que alguien se ofrezca voluntario?

A veces incluso hago mas de lo que me corresponde. Creo que hay me gana la impaciencia y la codependencia. Otros no quieren hacer su parte, y yo hago por lo menos lo que me tocaría para poder seguir funcionando yo, o cuando veo que la otra persona es incapaz.

¿Dependemos mucho de los demás?

No. Trato de ser lo mas independiente posible. Hasta de mi pareja. He asumido lo que significa el desprendimiento emocional. Las personas a mi alrededor van y vienen. La única persona con la que voy a estar el resto de mi vida soy yo. Los trabajos van y vienen. Las parejas van y vienen. La familia va y viene. Soy independiente. Disfruto con otras personas, pero no puedo depender emocionalmente, por que eso es darle el poder a otros para hacerme daño, o hacerles yo daño.

¿Esperamos que nos protejan de los resultados de nuestras acciones, que nos hagan sentirnos a gusto y que se ocupen de las cosas que debiéramos hacer nosotros solos?

Creo que no. Pero no podría decirlo al cien por cien, por que a veces me ayudan a sacar las castañas del fuego en temas de trabajo, por ejemplo. Pero si algo puedo hacerlo yo solo lo hago. Solo pido ayuda cuando yo veo que no puedo y después de haberlo intentado. Es lo que se llama hacer mi parte. Gracias a dios esto lo he aprendido en el programa. Es algo que me llena, por que en mi trabajo hay mucha gente que no sabe hacer nada y siempre están de aca para allá buscando que les hagan las cosas otros, y no son jefes precisamente, pero deciden no aprender ni esforzarse ellos. El programa me enseña que en el esfuerzo esta el crecimiento interior, que hará de mi mejor persona, y me llevara a la recuperación. Tengo que hacer mi parte. Tengo que ponerme en marcha. No puedo esperar que las cosas se hagan solas. Tengo que hacerlo. Pero no puedo controlar el resultado. Lo hago y lo suelto. Lo que pase no esta en mi mano, el resultado es imprevisible.

¿Y la lujuria?  ¿Qué problemas nos ha causado el sexo?

La lujuria es uno de los motores de mi enfermedad. Es uno de mis defectos de carácter mas marcados, junto con la gula. De uno a otro. Cuando la lujuria esta fuerte, la gula se invierte, y la compulsión se convierte de exceso a falta, de compulsión a anorexia.

Diría que la fase de mi vida en que la lujuria se disparo por carencias afectivas del sexo opuesto, me termino llevando a la anorexia, que después derivo en la compulsión por la comida. Cuando la anorexia, la enfermedad, modifico mi cuerpo como mi lujuria quería, me llevo a un  mundo emocional que no estaba preparado para soportar. Y entonces todo el dolor me llevo a la compulsión por la comida. No sabia relacionarme con nadie de una manera sana, menos aun con las posibles parejas.

En el fondo de todo esto, sin que yo lo supiera, no podía querer a nadie, por que yo no me quería a mi mismo. La no aceptación de mi cuerpo, une íntimamente la lujuria con la compulsión por la comida. Hoy gracias a dios he aprendido aceptarme, y tengo personas, y pareja, que me quieren por como soy, mi yo completo, no solo por mi cuerpo.

¿Hemos buscado sexo en forma que dañara nuestra autoestima?

No intencionadamente, aunque a nivel insconsciente es otra historia. Puede que alguna vez me fuera con quien no debiera y eso me hiciera daño o me pasara factura emocional después, pero no lo hice de manera consciente. Pero si lo pienso, con lo que se ahora, se que mi yo enfermo atrae a otras personas enfermas para rodearme de enfermedad y de relaciones disfuncionales. Así que inconscientemente, antes de entrar en programa o de ser consciente de mi lujuria como defecto de carácter, si me he ido con quien no debía para hacerme daño. Pero sin ser yo consciente de ello. Ahora veo como mi lujuria manipula mis comportamientos con el objetivo de hacerme daño.

¿Hemos sido promiscuos?

No. Todo lo contrario. Mis emociones no lo soportan. He sufrido el contacto con parejas promiscuas que me hicieron mucho daño. Así que la promiscuidad no es para mi. Aprendí de todo el daño que mi padre le hizo a mi madre, y como yo ese dolor lo sufrí, soy incapaz de ser así.

¿Nos hemos pasado horas perdidos en fantasías sexuales cuando podríamos habernos dedicado a mejorar nuestras relaciones personales?

No.

¿Hemos buscado la satisfacción de nuestros impulsos sexuales a costa de otros?


No.

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